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Primera parteEditar

Del diario holográfico del coronel Richmond Morgannis, jefe de operaciones de la República Terran. Discovery-1 5 de enero de 2642


A mi hija, Jessicana:

Estamos en la otra punta del sistema solar, y todo gracias a la visión de un hombre: Tom Connery. Lo conoces por ser nuestro expresidente y, más recientemente, por ser el hombre que ha inspirado al ser humano para que explore lo desconocido. He trabajado a su lado durante varios años y lo conozco desde la época de la academia. Y como él mismo te diría en persona, su historia personal es tan solo una de las que nos han traído hasta aquí, pero creo que es mejor que te proporcione algo de contexto: antes del Armisticio del 13 de mayo de 2445, «la guerra que puso fin a todas las guerras», las guerras habían asolado el planeta y cuando acabamos con casi todos los recursos naturales, las guerras desembocaron en un fútil intento por hacerse con esas últimas reservas. 78 años de batallas, hambre y plagas arrasaron la mayor parte de las grandes ciudades. Millones de personas murieron y, aun así, nadie parecía poner fin a esas guerras que no llevaban a ninguna parte.

Me encantaría poder decir que el ser humano aprendió esa lección y abandonó las armas, Jess, pero me temo que a lo largo de la historia jamás se ha dado tal caso. En absoluto. La guerra cesó porque los científicos anunciaron un descubrimiento histórico: la existencia de una fisura en el espacio, en nuestro propio sistema solar.

Parece ser que ese fenónemo ya se había producido casi 100 años antes, el 28 de noviembre de 2345, pero desapareció unas semanas más tarde, antes de que se pudiese realizar un estudio exhaustivo. El Gobierno envió sondas a esa zona, pero no se produjeron avistamientos ni se obtuvo información de ningún tipo hasta 98,3 años más tarde, el 16 de marzo de 2444. Las sondas investigaron el fenómeno, enviaron la información a la Tierra y, en algún momento, el fenómeno volvió a extinguirse. Esta vez, al menos, los científicos tenían algo que estudiar: las sondas recogieron información acerca de tres descubrimientos, posiblemente relacionados entre sí, que cambiarían el devenir de la humanidad.

Segunda parteEditar

El primero de los descubrimientos era la existencia de una fisura o «agujero de gusano», como lo llaman los científicos. Según sus hipótesis, este fenómeno permitiría un teletransporte instantáneo entre dos puntos diferentes en el espacio, lo cual aumentaría hasta límites insospechados nuestra reducida habilidad en lo referente al transporte espacial. Sin embargo, desconocemos adónde lleva ese agujero de gusano.

Aun así, nos encontramos ante un momento clave de la humanidad. ¡Quién sabe en qué parte del universo acabaremos! Es cierto que la principal razón de este viaje es el agujero de gusano como tal, pero no tiene ni punto de comparación con los otros dos descubrimientos de las sondas.

El día en el que la fisura se cerró, el planeta enano Plutón, sin razón aparente, estalló. No teníamos la más mínima idea de cómo un planeta entero podía estallar, así que puedes imaginarte el pánico y revuelo que ello causó cuando se dieron a conocer las noticias.

A pesar de la destrucción de Plutón, fue el tercer descubrimiento de la sonda el que supuso una sorpresa aún mayor.

Antes de la destrucción de Plutón y del cierre del agujero de gusano, científicos de todo el mundo detectaron unas transmisiones multiespectrales que provenían de la fisura e iban dirigidas a la Tierra. Nos estaban escudriñando, pero no sabíamos qué era o, más bien, quién. Fuera lo que fuese, contábamos con pruebas más que suficientes para decir que no éramos los únicos seres inteligentes en el universo. Y lo que ello implicaba era obvio: lo que destruyó Plutón acababa de examinar nuestro planeta y supo de nuestra existencia.

Jess, nuestras estúpidas guerras y batallas no tenían sentido alguno, pues en el espacio exterior existía algo que contaba con un terrible poder y si queríamos sobrevivir como especie, era hora de dejar de lado nuestras diferencias y trabajar codo con codo.

Llevó más o menos un año, pero el 13 de mayo de 2445 se firmó, por fin, un tratado por el cual todos los países se comprometían a deponer las armas y a trabajar juntos por la supervivencia de la raza humana. Fíjate, incluso cuando era niño recuerdo ver las imágenes de ese tratado y, a pesar de mis siete años, supe que era algo muy importante, pero jamás me pasaría por la cabeza que tú y yo formaríamos parte de esa historia.

Tercera parteEditar

Durante el siglo siguiente colaboramos los unos con los otros y aprendimos a cooperar y a convivir en paz. Todo esto llevó a la reconstrucción de la Tierra; y no solo eso, sino que desarrollamos nuevas tecnologías con las que recuperar recursos naturales derrochados, aquellos mismos que fueron el origen de tantas guerras. Los descubrimientos en medicina, ámbitos aeroespacial e industrial, ciencias materiales y nanoagricultura fueron tremendos. La Tierra se convirtió en un paraíso, incluso sin la necesidad de explorar las estrellas.

Llegó un punto en el que no hacían falta Gobiernos individuales. La República Terran, que velaba por los intereses de la humanidad, los relevó de ese cargo. Estaba compuesta por representantes de todas las naciones miembro, y su principal objetivo era la defensa mundial, seguido de la paz, la prosperidad y el avance tecnológico de la humanidad. Para lograr al mismo tiempo velar por la seguridad e incentivar el desarrollo y el crecimiento, la República Terran creó un estricto código de conducta cuyo lema era: «Nadie está por encima de la ley». Para que todos fueran libres, todos tenían que acatar las leyes. Por primera vez en la historia de la humanidad, todo el mundo sería igual ante la ley.

La República Terran tuvo un éxito sin precedentes en todos los aspectos, mucho más allá de lo que muchos imaginaban.

Exactamente 98,3 años más tarde, el 3 de julio de 2542, el agujero de gusano se abrió por tercera vez. Nuestras sondas y perímetro automático de defensa estaban listos, pero no detectamos ningún tipo de escaneo de la Tierra. Algunas opiniones apuntaban a que lo que pensamos en un principio que se trataba de escaneos alienígenas, era en realidad la información enviada por nuestras propias sondas. Según las teorías de algunos científicos, jamás estuvimos en peligro.

En esta época, el miedo comenzó a atenazar de nuevo los corazones de la gente... Ahora que no había razón alguna para colaborar en pos de una defensa mundial, ¿nos separaríamos y volveríamos a las andadas de épocas pasadas?

Al final no ocurrió lo que algunos temían, pues habíamos cambiado en los últimos años. Ahora que contábamos con un sinfín de comida y recursos, no había razón alguna para entablar batallas. Creamos un mundo donde reinaba la paz para sobrevivir como especie y, de hecho, lo conseguimos. Sin la necesidad de luchar por nuestra supervivencia, el espíritu aventurero, latente y dormido en nuestro interior, despertó con más fuerza que nunca.

En junio de 2582, algunas colonias de exploración viajaron por el sistema solar y terraformaron lunas y planetas. Siempre habíamos estado confinados en un pequeño planeta, pero el espíritu que llevó a Colón a buscar nuevas tierras y rutas de comercio llevó también a la humanidad a descubrir planetas desconocidos más allá de la órbita de Plutón. Jess, tenías seis años cuando vivíamos en la luna de Marte, Fobos, pero antes del proceso de terraformación, en esa luna no se podía vivir. Supongo que recuerdas sus magníficos ríos y parques, ¿no? De lo inerte surgió la vida.

Cuarta parteEditar

Ese espíritu de aventura y descubrimiento hizo volar la imaginación de todo el mundo. Sentíamos el deseo de seguir explorando; no, deseo no, más bien necesidad. Ahí es donde comienza la historia de Connery, y por eso tú, yo y otras 75 000 personas nos hemos embarcado en el viaje más importante de la humanidad.

Cariño, regresaré de la reunión mañana, antes de la cena. Mientras tanto, te he proporcionado acceso al diario público de Tom y a mi diario privado. Cuando los leas seguramente entenderás el porqué de esta gran misión. Espero que así consigas entender algo que quizá no comprendieras del todo hasta ahora y que veas por qué hemos venido tan lejos y por qué no podemos desistir ahora. Por último, en caso de que algo de lo que hayamos escrito te parezca interesante o educativo, o incluso divertido, te animo a que comiences a escribir con tus propias palabras un diario acerca del mundo que buscamos y de la gente maravillosa que conocerás. Y quién sabe, cariño... Algún día, tus niños y los suyos quizá encuentren divertido tu diario.

Diario holográfico del coronel Richmond Morgannis. Final de grabación.

Durante los siguientes meses visioné centenares de veces el diario holográfico de mi padre. Al final de la grabación me lanzaba un beso de despedida y me prometía que volvería a casa al día siguiente; ninguna de las veces logré contener mis lágrimas.

En el momento en el que mi padre y otros oficiales de la República Terran se disponían a montar en sus transportes tras una reunión en el Colonial-7, una tremenda explosión arrasó la bahía de transporte y destruyó la nave. Jamás dieron con los terroristas que destruyeron el Colonial-7, los cuales mataron a mi padre y a otras 591 personas.

6 de enero de 2642. Ese día cambió mi vida para siempre.