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Primera parteEditar

Diario holográfico de Thomas Connery 18 de enero de 2636

Ha transcurrido bastante tiempo desde la última vez que actualicé este diario, pero ahora mismo le pondré remedio:

Hace dos años, en mayo de 2634, mi tripulación regresó a la Tierra e informó acerca de nuestro descubrimiento de una figura alienígena, lo que provocó un interés sin precedentes en la exploración del espacio. Se montaron de manera apresurada miles de cruceros estelares y saltadores espaciales y se lanzaron al espacio. Todos querían ser los primeros en descubrir el gran tesoro, dar con una cueva mágica llena de artefactos alienígenas, hallar su arte y cultura, localizar su maquinaria, conocer su apariencia y, como colofón a cualquier exploración espacial, ¡hallar vida alienígena!

Nos lanzamos a las estrellas al igual que nuestros ancestros salieron a alta mar. Ya habíamos colonizado el sistema solar, y ciudades humanas prosperaban en numerosos planetas y lunas. Sin embargo, ahora nos poníamos como meta una galaxia de la que poco sabíamos, llena de aventuras hasta ahora desconocidas. Todo el mundo quería dar con vida alienígena, por supuesto, pero la emoción de lo desconocido también era un aliciente igual de importante. Esa pequeña estatuilla dio lugar a pasos de gigante en los viajes espaciales, produciéndose una especie de carrera espacial cuyo premio era el descubrimiento de artefactos alienígenas. Yo mismo me mostraba ilusionado con lo que podrían descubrir en el Cinturón Lunar y más allá, de ser testigo de todo lo que la nueva generación alcanzaría, dejándome a mí en la sombra. La sensación que tenía todo el mundo era como la de una nueva fiebre de oro.

Sin embargo, apenas transcurrieron dos años, y después de que los exploradores investigaran hasta el último rincón del Cinturón Lunar, así como todos los planetas y cuerpos celestes existentes dos veces más allá de Plutón, nadie logró dar con más estatuillas, ni con indicios de arte, maquinaria, dispositivos o signos de vida extraterrestre... De repente, esa fiebre se extinguió y todos, excepto los más arduos y fervientes exploradores, decidieron detener la búsqueda. Incluso algunas personas de los medios de comunicación dirigieron su dedo acusador hacia mi persona y se atrevieron a decir que yo había construido esa estatuilla para demostrar que seguía siendo el gran explorador que había sido durante mi juventud. Por fortuna, había adquirido buena fama durante los años y pocos vertían críticas sobre mi persona, y muchos menos hacían caso de ellas.

Los miles de exploradores que regresaron a la Tierra sin botín alguno estaban, como poco, decepcionados.

De todas formas, el otro día decidí quedar con Henry para cenar. El extraño y rencoroso chaval que conocí cinco años atrás había conseguido encaminar su vida rápidamente. Se ha convertido en una persona mucho más agradable, un buen amigo y nuestro xenobiólogo más eminente. Mientras disfrutábamos de un buen vino y de un delicioso filete, me comentó que en unos años se volvería a abrir el agujero de gusano. Esta vez contaríamos con la tecnología necesaria para viajar hasta él y estudiarlo de cerca.

Tan solo habían pasado unas semanas desde el Año Nuevo de 2636. El agujero de gusano, si suponemos que no se retrasa, debería volver a abrirse en el 2640. Dos años y pico para preparar las naves y lanzarlas, y menos de dos años para llegar hasta las coordenadas. Supondría un tremendo esfuerzo materializar tal viaje, pero la idea de descubrir una parte desconocida del universo me llenó de emoción como no había ocurrido desde hacía tiempo. Podría conseguirlo. Tengo que conseguirlo.

Y vaya, ¡atravesar un agujero de gusano es mil veces mejor que jubilarse!

Tom Connery. Diario holográfico. Fin.

Segunda parteEditar

Acta del Senado de la República Terran, 21 de enero de 2636

Presentes los doce ministros y el expresidente de la República Terran, Tom Connery. Redactor de actas, Steven Sava. Comienzo de la reunión a las 09.30 de la mañana.

MINISTRO HEYWOOD CUDEN (M. HC): No comprendo por qué sigues con esa idea en la cabeza, Tom. Miles de pilotos privados y personal militar han dedicado no se sabe cuánto tiempo a buscar vida extraterrestre en el Cinturón Lunar. Si existiera, a estas alturas ya habrían dado con ella.

TOM CONNERY (TC): Encontramos esa estatuilla y todos vuestros científicos han confirmado que es de origen alienígena. Están ahí fuera, y aún no hemos dado con ellos. Además, no estamos hablando del Cinturón Lu...

MINISTRO WARREN MITCHELL (M. WM): Perdona que te interrumpa, Tom, pero ¿se te ha pasado alguna vez por la cabeza que esos alienígenas, en caso de que existan, quizá no quieran que los encontremos? ¿O que quizá se extinguieran mientras nosotros aún estábamos evolucionando y salíamos reptando del mar? De hecho, si no damos con ellos quizá sea porque se extinguieron.

TC: Eso tan solo explicaría por qué no encontramos un alienígena con vida, pero no que no demos con sus restos, ni con su hogar, ni con su tecnología o ciencia. La única excepción es esa estatuilla, por lo que su cultura y civilización no son de este sistema solar ni de la galaxia que conocemos.

M. WM: A no ser que, señor presidente, esos fragmentos lunares que encontraste fueran trozos de su planeta. Quizá su planeta fuera destruido, por lo que todo eso que has mencionado habría desaparecido también.

TC: Es decir, que su mundo fue destruido y... ¿lo único que sobrevive es una estatuilla? ¿De una civilización entera? ¿Acaso no habrían construido algún otro tipo de estructura con este material indestructible? Creo que aún no se os ha olvidado el agujero de gusano, ¿cierto?

MINISTRO NOEL WATKINS (M. NW): Tom, quiero recordarte que has de comportarte delante del Senado. Y sí, suponemos que te refieres al que se abrió hace unos 200 años.

TC: Más bien casi 300. Dentro de dos años se volverá a abrir.

M. HC: Disfrutamos de paz, Tom. Gozamos de prosperidad y no nos hizo falta investigarlo la última vez que se abrió. Nada ha cambiado desde entonces.

TC: Yo creo que sí. Pensad en todo lo que hemos avanzado en tan solo dos años, tras encontrar esa estatuilla de una civilización alienígena. Hemos logrado crear mapas de lugares que están al doble de distancia de lo que hasta ahora habíamos recorrido. En términos astronómicos, el Cinturón Lunar no está tan lejos de donde se supone que el agujero de gusano se abrirá. He hablado con una docena de los más importantes astrofísicos del mundo entero y han corroborado la validez de mi teoría.

M. WM: ¿Y cuál es esa teoría?

TC: No sabemos cuándo o por qué se abrió el agujero de gusano por primera vez, pero al explorar esa zona pudimos detectar radiación de bajo nivel. Detectamos esos mismos niveles de radiación en el Cinturón Lunar. Tanto los astrofísicos como yo creemos que existe una conexión, aunque reconozco que la desconocemos. Quizá las lunas, así como Plutón, fueron destruidas cuando el agujero de gusano se abrió por primera vez, o quizá algo lo atravesó y las destruyó; lo que está claro es que estas ubicaciones tan dispares comparten esa peculiar radiación.

M. NW: ¿Y qué se supone que significa eso?

TC: No lo podemos saber con certeza, pero creo que esa estatuilla que encontré por casualidad se coló por el agujero de gusano durante alguna de sus aperturas periódicas. Eso explicaría por qué no podemos encontrar restos, edificios o artefactos alienígenas. Existen, pero si eso es verdad, existen al otro lado del agujero de gusano, al otro lado del universo.

MINISTRO ADAM MILLER (M. AM): Incluso en el supuesto de que fuera verdad, señor presidente, ¿qué quiere que hagamos?

TC: Como dijisteis antes, miles de naves han explorado el Cinturón Lunar, y la mayoría de esas naves han sido retiradas de servicio. Lo que quiero pediros son fondos para que vuelvan a entrar en servicio, tan solo unas 200. Quiero reclutar una tripulación voluntaria y llevarla hasta el agujero de gusano y, en caso de que juzguemos que no es peligroso, lo cruzaremos. ¿Podéis imaginar lo que encontraríamos más allá? ¿Lo que aprenderíamos? Si estoy en lo cierto y esa estatuilla proviene del otro lado del universo, ¿vamos a perder la oportunidad del primer encuentro de la humanidad con otra raza alienígena? ¡Puede que nos encontremos ante una segunda edad de oro en una misma década!

MINISTRO ALICE CANTARI (M. AC): Un problema que me viene a la cabeza, presidente, es el de que esa raza resulte ser hostil y le tendamos una alfombra roja hasta la Tierra. Durante estos últimos 200 años nos hemos esforzado en crear un mundo perfecto, y no creo que merezca la pena tal riesgo.

M. AM: Por otra parte, si resultan ser hostiles e inteligentes, sería mejor que nos adelantáramos y fuéramos a su zona de la galaxia para saber cuáles son sus intenciones, en vez de esperar de brazos cruzados y que, un buen día, la Tierra sea víctima de un ataque sorpresa. No olvidemos que Plutón fue destruido. Si los alienígenas son capaces de destruir planetas enteros, quizá fuera buena idea tomar la iniciativa. No deberíamos escondernos por el simple hecho de...

M. NW: Continuemos, si no os parece mal. Tom, supongo que ya habrás realizado un estudio financiero, ¿me equivoco?

NOTA: DATOS FINANCIEROS REDACTADOS.

M. HC: Tom, incluso si decidimos proporcionar los fondos necesarios y logras reunir a la tripulación para tal viaje, a pesar de que no sepan lo que podéis encontrar o cuánto os llevará regresar, el calendario es muy justo. Si solo nos fijamos en el tiempo necesario para el viaje, me da la impresión de que es imposible preparar a tiempo una flota y llegar hasta allí antes de que el agujero se cierre.

TC: Ministro Cuden, las naves ya están a nuestro alcance: cientos de enormes naves que no han salido del planeta desde la fiebre del Cinturón Lunar. No creo que llevara mucho tiempo ponerlas a punto. Y creo que si ofrecemos a la gente la posibilidad de viajar a los confines del universo, se apuntarán muchos más de los que se imagina. Sin embargo, necesito los fondos del Gobierno, así como su beneplácito.

Ministros, logramos conquistar nuestro mundo gracias a la exploración. Nuestros ancestros visitaron tierras desconocidas y fueron testigos de hechos que iban más allá de su imaginación. Lo mismo ocurrió con nuestro sistema solar. Sin embargo, ahora se nos presenta la misma oportunidad, pero no solo con unos cuantos planetas, sino el universo entero. Hemos de tomar esta oportunidad y descubrir qué hay más allá de ese agujero de gusano.

MINISTRO GEOFFREY CUMMINGS (M. GC): Gracias, señor presidente. Si no le importa, querríamos debatir en privado.

Tercera parteEditar

PrimeraEditar

Acta del Senado de la República Terran, 21 de enero de 2636

Steven Sava, redactor de actas. Se pausa la reunión. El presidente Thomas Connery abandona la sala. Se continúa la reunión.

M. GC: Permitidme que sea claro y conciso, si no os importa, ministros. Thomas es bastante persistente, y si rechazamos su propuesta, se lo hará saber a todo el mundo. Su popularidad conseguirá que nos desautoricen y nuestra imagen se verá perjudicada. Creo que podría ser una buena idea permitir que abandone la Tierra en este viaje lunático durante unos años, así nos lo quitaremos de encima durante una temporada. ¿Qué pensáis?

M. AM: Geoffrey, si he de ser sincero, estoy indignado. Tom ha hecho mucho más por nuestra raza que otros cinco grandes personajes cualesquiera durante toda nuestra historia. Deberíamos respetar su leyenda, no intentar despedazarla.

M. GC: Quizá me hayas entendido mal, Adam. Lo que quiero decir es que sería mejor darle lo que quiere. Dejemos que consiga una tripulación y que se embarque en tal misión. ¿Acaso eso no es respetarlo? Y si, además, logramos beneficiarnos, todos contentos.

M. HC: Adam, Geoffrey, escuchemos lo que tienen que decir los demás y, después, emitamos un voto. Empecemos con Warren.

SegundaEditar

Acta del Senado de la República Terran, 21 de enero de 2636

Presentes los doce ministros y el expresidente de la República Terran, Tom Connery. Redactor de actas, Steven Sava. Inicio de la reunión a las 16.30 de la tarde.

MINISTRO HEYWOOD CUDEN (M. HC): Tom, hemos deliberado y hemos discutido. Creemos firmemente en el porqué de la exploración. Al fin y al cabo, esa razón es la que nos salvó a todos cuando nos encontrábamos consumidos por nuestro propio odio. Sin embargo, no creemos que puedas reunir y entrenar a una tripulación en menos de cinco meses.

TOM CONNERY (TC): Ministro Cuden, si me permite...

M. HC: Por favor, Tom, no me interrumpas. No creemos que lo puedas conseguir, pero también hemos de reconocer que siempre hemos dudado de tu habilidad para llevar a cabo tus empresas con éxito. Has conseguido más milagros que cualquier otro hombre en la historia de la humanidad, y por ello hemos acordado pactar un acuerdo: si reclutas el número necesario de voluntarios de aquí al 12 de febrero, haremos honor a nuestra palabra y cumpliremos nuestra parte del trato; es decir, te proporcionaremos fondos suficientes para renovar 200 naves. Todo depende de ti, Tom. Tienes tres semanas.

TC: Ministro Cuden, trato hecho.

TerceraEditar

Corrección de las actas del 21 de enero de 2636. Nueva fecha: 3 de febrero de 2636

Tom Connery ha proporcionado declaraciones juradas y firmadas de más de 300 000 voluntarios para la misión al agujero de gusano. Lo consiguió nueve días antes de la fecha límite impuesta por los ministros. Informó, además, de que reduciría la lista de candidatos a unos 75 000. Para poder acomodarlos a todos, ha pedido un total de 128 naves, las cuales serán reparadas y acondicionadas para tal propósito. Se ha elegido para el lanzamiento de las naves el 13 de mayo de 2638, aniversario del Armisticio. Los ministros, de manera unánime, han aprobado la petición del presidente Connery y le han felicitado personalmente. El ministro Adam Miller ha mostrado al presidente Connery su deseo de participar en el viaje, el cual ha accedido ante la petición.